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lunes, 11 de noviembre de 2013

El Ejido Tonantzintla, la esperanza perdida... San Andrés Cholula, Puebla, México



EL EJIDO DE TONANTZINTLA, 
la esperanza perdida...


Ramón Quechol es un hombre trabajador, jefe de familia, Tesorero de los Ejidatarios de Tonantzintla.

Dice Ramón que un día, el Comisariado Ejidal de Tonantzintla, Maximino Quéchotl, convocó a una Asamblea Ejidal en la que informó a los ejidatarios que su ejido sería partido en dos debido a que el Gobierno del Estado de Puebla tenía planeado construir una autopista que comunicara Puebla y su zona conurbada con Atlixco...

El    el presidente Carlos Salinas de Gortari publicó un decreto mediante el cuál se declaraba de utilidad pública             metros cuadrados y se indicaba al Gobierno del Estado que procediera a indemnizar a los ejidatarios afectados.

A partir de la expropiación y construcción de la vialidad,  la historia de Tonantzintla  cambió, los ejidatarios comenzaron a pensar en lo que valdrían sus terrenos una vez que se construyera la via Atlixcayotl, que prometía incorporar a la modernidad a Puebla, San Andrés Cholula y Atlixco...

Como en los cuentos, el tiempo pasó, los ejidatarios siguieron cultivando sus tierras en espera de ver crecer el costo de sus parcelas. El      de                 el Comisariado Ejidal convocó a una Asamblea para adoptar el "Dominio Pleno", los ejidatarios afirman que en dicha asamblea sólo se votó para que se iniciaran los trámites de dominio pleno, algunos de los ejidatarios aún no tenían título de propiedad, pero el 80 % firmó el listado para que se iniciara el trámite.

Cuentan los ejidatarios, que un bien día, al llegar a trabajar al ejido, éste estaba cercado y máquinas trabajaban en el trazado de un fraccionamiento, lo demás es historia, iniciaba así lo que los ejidatarios llaman el despojo de sus tierras. Se dice que nunca les pagaron, sin embargo el acta de asamblea, firmada ante notario, dice que los ejidatarios, todos, aceptaron el dominio pleno y al mismo tiempo otorgaron un poder al Comisariado Ejidal para que pudiera hacer con sus tierras lo que él dispusiera...

La verdad jurídica expresa que los trámites fueron totalmente apegados a Derecho y que los ejidatarios recibieron el pago justo por sus tierras... sin embargo nunca aparecieron los comprobantes de pago, ni las transferencias a cuentas bancarias, o disposición alguna que demostrara que el pago fue efectuado...

Hoy, en el ejido, se levanta el Fraccionamiento Residencial La Vista, al cuál es imposible acceder si no es uno "alguien". Los ejidatarios están imposibilitados de entrar, cuando mucho se les permite realizar manifestaciones en la entrada principal al fraccionamiento y en cuestión de minutos aparecen los representantes de la fuerza pública y los desalojan con lujo de violencia.

Se considera "Cosa Juzgada", jurídicamente no hay nada que hacer, el ejido desapareció, sus integrantes pasaron a ser accionistas en un fideicomiso y de ahí "vendieron" sus derechos a terceros y de dinero no me acuerdo...

 Ahora en Tonantzintla sólo quedan los recuerdos, los cientos de amparos que se solicitaron y no procedieron... las manifestaciones para pedir justicia, los plantones en el Tribunal Superior de Justicia de Puebla, las visitas al Tribunal Agrario en México, los títulos de propiedad, los documentos apilados y archivados en cientos de expedientes... nada, no queda nada del ejido.

Las deudas de los ejidatarios son millonarias, los ejidatarios pidieron dinero prestado y financiaron durante 9 años diversos procedimientos jurídicos... nada... no queda nada...

Tal vez ahora el único consuelo sean  las celebraciones de Semana Santa. Las alfombras en las calles, la procesión para ver pasar a los sacerdotes, a los soldados romanos, aún ser Judas es un privilegio, verlo colgarse de un árbol es un consuelo, el traidor oscilando de una cuerda es tal vez lo único que les queda a los ejidatarios de Tonantzintla que al ser despojados de sus tierras perdieron su identidad, no conocen otra cosa más que cuidar de la tierra, sus manos extrañan el arado, sus animales murieron por falta de pastura, no queda nada... sólo los lamentos de María que cada año sale durante la noche, con el rostro cubierto de lágrimas, ataviada con su elegante vestido morado, cargada en andas por vírgenes de Tonantzintla que saben que no les queda nada, no hay presente, no hay futuro, no hay tierra, no hay cosecha, no hay mañana...

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